El City Park en Saint Louis, Missouri, fue donde Estados Unidos se clasificó a la final de la Copa Oro con un sufrido 2-1 sobre Guatemala.
Al 4’ y al 15’ Diego Luna ya había vulnerado a Kenderson Navarro dos veces.
El primer gol fue casi pase-gol del arquero centroamericano y en el segundo se tiró con la velocidad de una tortuga.
Navarro no se echó a morir y en lugar de caerse se levantó. Sus buenas atajadas mantuvieron viva a la selección chapina, que mejoró con él e hizo méritos para descontar.
Ólger Escobar acortó distancias al 80’, haciendo del cierre un hervidero.
Y entonces los chapines se fueron con todo lo que tenían encima, Estados Unidos metió el autobús y consiguió resistir los embates.
2-1 definitivo y los de barras y estrellas a la final.