Uno de los oficiales que auxilió a un recién nacido, en Hatillo, es un joven de 20 años, oriundo de Puntarenas.
El próximo 18 de noviembre, el policía, Luis Madrigal Morales, cumplirá su primer año de laborar en el Ministerio de Seguridad Pública.
Al ser de reciente nombramiento, no imaginaba que su corta carrera iba a tener tan pronto una condecoración; de hecho, cuando le avisaron del reconocimiento, no sabía de qué se trataba.
Él fue uno de los cinco policías que, el pasado miércoles, recibió la medalla Cruz de Oro, al valor y honor, tras rescatar un bebé recién nacido que fue abandonado en un basurero clandestino en Hatillo, San José.
Madrigal estaba realizando un patrullaje junto a dos compañeros cuando una persona les avisó que se escuchaba el llanto de un bebé. Los efectivos comenzaron a buscar y ,en la revisión, bajaron una especie de guindo de unos tres metros de altura.
Tras escuchar el llanto, lograron ubicar al pequeñito y dieron aviso a los demás. Madrigal afirma que la escena lo dejó en shock (conmoción) pues le dolió ver a un niño indefenso en esas condiciones.
El oficial relató que, en ese momento, llegó el policía Francisco Quirós, a quien calificó como un héroe por tomar la rápida decisión de levantar al bebé con cuidado, colocarlo contra su pecho y arroparlo con la camisa del uniforme para darle calor.
«Yo rápidamente fui por una escalera, fui a buscarla; él se sube y de ahí nos fuimos rápidamente al hospital», dijo.
Tras lo ocurrido, el oficial Madrigal expresó que la mejor medalla que puede tener es que el bebé esté bien. «Yo no lo hice por reconocimiento, fue algo que se dio», recalcó.
«Que el bebé tuvo una segunda oportunidad y saber que fuie parte de esa segunda oportunidad es lo que a mí me llena de felicidad; más que el reconocimiento.»
Aunque desconocía el protocolo de la condecoración, afirma que se siente muy orgulloso de haberla recibido y muy agradecido con sus superiores.
Así llegó a la Policía
El policía es oriundo de Puntarenas. Contó que al concer que iban a condecorarlo llamó a su madre para contarle y agradecerle su apoyo. «Fue la primera en enterarse. Se llenó de orgullo. Si estoy aquí, también es parte de ella», añadió.
Madrigal estuvo, de los 16 años a los 18 en un rograma del Ministerio de Seguridad que se llama Ligas Atléticas mediante el cual se realizan actividades deportivas en distintas comunidades. Él participó en karate y boxeo.
Durante ese período, participó en campamentos e incluso conoció el Centro de Formación Murciélago en Guanacaste. Ese tipo de experiencias y el conocer a policías lo inspiró a convertirse en uno de ellos.
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