La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, mejor conocida como COP30, inició esta semana y contará con presencia tica.
La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, mejor conocida como COP30, inició este lunes en la Amazonía Brasileña, y ha sido catalogada por analistas como “la COP de la implementación”.
La expectativa es que se establezcan los planes de acción climática y las contribuciones de las más de 200 naciones que participan, con el fin de alivianar los efectos del cambio climático y reducir la huella de carbono.
Paola Gonzalez Vargas, académica asesora de la Vicerrectoría de Investigación de la Universidad Nacional (UNA), será una de las participantes costarricenses en este encuentro internacional.
En entrevista con Columbia, resaltó la importancia de este tipo de espacios para presentar avances, planes e iniciativas que contribuyan a cumplir con los objetivos ambientales, así como para evaluar en qué se ha avanzado.
“Se necesita, más que todo, dedicarnos a la adaptación, es decir, a proteger infraestructura, agricultura, recursos hídricos y también entender cómo se pueden cubrir las pérdidas y los daños que se causen por los eventos climáticos extremos que cada vez van en aumento; y por otro lado, impulsar reglas claras y robustas para los mercados de carbono, Costa Rica también tiene mucha ciencia en esa temática y por esta razón es que es fundamental generar una agenda en la que hayan soluciones basadas en la naturaleza”, comentó.
El rol de Costa Rica
La experta destacó el rol de nuestro país como uno de los líderes en materia ambiental.
“Costa Rica es un país que tiene muchísima reputación y liderazgo a nivel internacional en estos temas, y no solamente en cambio climático, sino por ejemplo también en la agenda azul y la agenda verde, que son la agenda de los océanos y la biodiversidad, y cuando un país como Costa Rica plantea, mediante su presencia, puntos de vista y criterios siempre se es muy escuchado, eso quiere decir que nuestra posición permite influenciar a otros países para generar alianzas y crear iniciativas que promuevan la sostenibilidad no solo a nivel local, sino también regional y global”, indicó.
Como representante del sector académico, destacó la participación de las universidades públicas no como observadoras, sino como “un brazo científico y técnico en este tipo de espacios”.
“Nos interesa mucho plantear, desde las universidades y desde la Universidad Nacional, la posición de que para que los acuerdos climáticos, como el tema de servicios de pago por servicios ambientales marinos y demás sean viables, se necesita hacer una una inversión en investigación y se necesita hacer una inversión en participación de actores que promuevan la tecnología, monitoreen el impacto y que formen personal especializado para ejecutar este tipo de iniciativas”, agregó.
A estos se unen otros temas como la adaptación de la agricultura, la gestión del agua, la salud pública y la biodiversidad, y abogar por acuerdos de financiamiento climático que incluyan partidas para la investigación y el desarrollo en países en desarrollo.
“Sin ciencia y tecnologías propias, la adaptación sostenible es prácticamente imposible, necesitamos reforzar ese compromiso como las principales formadoras de profesionales y de personas investigadoras que podemos implementar ese tipo de acuerdos como la descarbonización o la resiliencia climática”, destacó.
Las ausencias
Algunos países, como Estados Unidos, deciden no participar en este tipo de encuentros, lo que para la experta es una situación en crecimiento que impacta en las acciones.
“Si todos los países no llegamos a un consenso, será mucho más difícil alcanzar esas metas a razón de poder generar una comunicación a nivel global y unas alianzas que creen puentes sólidos para la acción climática”, reflexionó.