La iniciativa se tramita actualmente en la Comisión de Asuntos Jurídicos, donde se ha recibido a diferentes actores.
El nuevo intento para promover las jornadas 4×3 va ganando voces a favor y en contra.
Luego de que la Sala Constitucional encontrara vicios en el primer intento, promovido por diputados liberacionistas en el período anterior y retomado por el Gobierno y otras fracciones en este, se impulsó un nuevo proyecto de ley para incorporar las jornadas 4×3 a la normativa costarricense.
Se trata del proyecto “Establecimiento de jornadas laborales excepcionales para casos determinados que sean excepcionales y muy calificados” (exp. 24.290) que, según la oficialista Pilar Cisneros, se diferencia del anterior en los sectores de aplicación.
La iniciativa se tramita actualmente en la Comisión de Asuntos Jurídicos, donde se ha recibido a diferentes actores.
Las voces a favor y en contra
Algunos apoyan el proyecto, como la Cámara de Industrias de Costa Rica, el Consejo de Promoción de la Competitividad, la Asociación de Empresas de Zonas Francas de Costa Rica (AZOFRAS), la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Empresarial Privado (UCCAEP), CINDE, PROCOMER, el Ministerio de Comercio Exterior y el Ministerio de Trabajo.
Otros, por el contrario, se oponen a las jornadas 4×3, como la Procuraduría General de la República y el Central Movimiento de Trabajadores Costarricenses (CMTC).
A esas voces en contra se unió esta semana el Colegio de Trabajadores Sociales, según indicó la coordinadora de la Unidad de Fiscalía, Jennifer Mata.
“Este proyecto puede inducir a una mayor precarización de las condiciones laborales y aumentar una mayor discriminación hacia ciertos grupos poblacionales, por ejemplo las mujeres, que por mandatos sociales asumen una carga bastante importante de responsabilidades en el cuido de personas menores de edad, de personas adultas mayores, entre otros; los estudiantes también van a tener un importante reto al tratar de compaginar su responsabilidades académicas con estas jornadas laborales extensas; la jornada 4×3 que implica concentrar el mismo volumen de trabajo en menos días, está diseñado para aumentar la productividad pero a costa de mayor estrés laboral y un mayor incremento de enfermedades”, externó.
Mata agregó que la compensación laboral se considera insuficiente, y que no se contemplan alternativas de cuido.
Por su parte, la Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR) mantiene sus reservas respecto al proyecto.
“No hemos conocido estudios que ofrezcan escenarios razonables y bien sustentados que permitan garantizar la creación masiva de empleo a partir de la conversión de este proyecto en ley de la República. Frente a los hipotéticos beneficios –generación significativa de nuevos empleos–, la inclinación de la balanza hacia el lado de la grave afectación que comportaría para una parte de las personas trabajadoras y sus familias, especialmente de las personas dependientes por razón de edad o de salud, es tal, que nos lleva a opinar que no se debe aprobar esta reforma de la jornada laboral. Esta no solo no contribuiría a un “paso de condiciones de vida menos humanas a condiciones de vida más humanas”, sino que produciría, más bien, un retroceso en el desarrollo humano integral de las familias costarricenses”, señaló la entidad.
Esta posición fue contrariada por el presidente de la República, Rodrigo Chaves, en su conferencia de prensa este miércoles.
“En algo que estoy absolutamente en opinión contraria a la Conferencia Episcopal, algo que sacó Monseñor Garita cuando era presidente diciendo que ellos no están de acuerdo con el horario de trabajo 4×3, esa posición es absolutamente inconsistente con lo que ellos hablan de que hay pobreza, de que no hay empleo, de que no hay oportunidades para los jóvenes, y dónde estamos de inversiones extranjera directa con enormes beneficios para la juventud, y ellos dicen ‘ah, no, es que entre los criterios es que afecta la posibilidad de las personas de ir a misa’, bueno, hay misa sábado, se puede ir, y domingo, entonces estamos de acuerdo en el diagnóstico, lo que no he oído de la Conferencia Episcopal es qué hacer”, indicó Chaves.